Giro la cinta y no sube nada
La cinta se ha partido dentro del cajón o se ha salido de la polea. Es la avería más frecuente y también la más rápida: cinta nueva, revisión del recogedor y comprobación de que el eje gira libre.
Persianas Belatz, Durango › Reparación
Vamos a su casa, abrimos el cajón, le decimos qué se ha roto y cuánto cuesta. Si acepta, se arregla en la misma visita siempre que llevemos la pieza.
Arreglo de persianas
Una persiana es un mecanismo sencillo con seis u ocho piezas que se gastan. Cuando deja de funcionar casi nunca es «la persiana»: es una de esas piezas. Nuestro trabajo consiste en dar con cuál en la primera visita y sustituirla, no en venderle un paño nuevo.
Atendemos reparación de persianas a domicilio en toda la villa y en el resto del Duranguesado. El técnico llega con la furgoneta cargada con las piezas de desgaste habituales, así que la mayoría de las averías se resuelven en la misma visita en la que se diagnostican.
Trabajamos con persianas enrollables de vivienda de todo tipo: lamas de PVC, de aluminio inyectado y de aluminio extrusionado, con cinta y recogedor, con manivela y cardán o motorizadas, en cajón monobloc moderno o en capialzado de obra de los de antes.
Lo que no hacemos es prometerle por teléfono un importe que todavía no podemos saber. Se ve la persiana, se le dice lo que cuesta y usted decide con el dato delante.

Casi todos los avisos que recibimos en Durango caben en estos seis síntomas.
La cinta se ha partido dentro del cajón o se ha salido de la polea. Es la avería más frecuente y también la más rápida: cinta nueva, revisión del recogedor y comprobación de que el eje gira libre.
El paño roza en las guías. O el felpudo de la guía se ha consumido y la lama va metálica contra el perfil, o la guía se ha cerrado con un golpe. Se limpia, se ajusta y se repone lo que esté doblado.
Uno de los flejes que cuelgan el paño del eje ha cedido. El paño enrolla desigual y la lama final acaba escapándose por el lateral. Se vuelve a colgar a nivel y se repasan todos los enganches.
Suele ser el muelle del eje, que ha perdido fuerza, o unas guías secas que han empezado a frenar. En ventanales grandes es el aviso de que ha llegado el momento de pensar en un motor.
El eje ha perdido el palier o el rodamiento de un soporte y baila al girar. El golpeteo se cuela hasta el pasillo. La pieza es barata; dejarlo, no, porque termina marcando las lamas.
El cardán se ha desacoplado o el cabezal reductor ha perdido los dientes. Muy típico de los ventanales de unifamiliar y caserío, donde la persiana se sube con manivela porque el paño pesa demasiado para moverlo a mano.
Para que sepa de qué le va a hablar el técnico cuando abra el cajón.
Si lo que quiere es dejar de subirla a mano, la motorización de persianas en Durango es un trabajo distinto que también hacemos.

Casco antiguo, ensanche y caserío
En una comarca como esta, el tipo de edificio manda más que la marca de la persiana.
Huecos de medidas irregulares y capialzado de obra: el cajón forma parte de la pared y a veces ni siquiera tiene tapa de registro. Antes de reparar hay que abrir un acceso y luego dejarlo practicable para la próxima vez. El paño casi nunca es de una medida de catálogo.
Landako, San Fausto o Errotaritxuena están llenos de portales donde todas las persianas son iguales y tienen la misma edad. Las averías llegan en tanda, y por eso muchas veces la llamada la hace el administrador y no un vecino suelto.
Paños anchos y pesados, manivela con cardán, y fachadas que reciben de lleno el viento y la lluvia del monte. Aquí las guías y los topes se comen antes, y hay ventanas a las que solo se llega desde dentro de la casa.
Sin cifras inventadas: estas son las cuatro cosas que mueven el importe, y todas se ven en la visita.
Una cinta con su recogedor está en otro orden que un eje completo, un paño nuevo o un motor. Le decimos qué lleva y por qué.
Monobloc con tapa frontal, registro escondido tras la contra de madera o capialzado sin abrir. Cambia el tiempo, no el material.
Los ventanales de salón necesitan más material y, a partir de cierto peso, dos técnicos para desmontar y volver a colgar.
Si aprovecha para revisar varias persianas de la casa o del portal, el desplazamiento y el montaje se reparten entre todas.
La visita para verla y el presupuesto son sin compromiso. Le damos el importe cerrado antes de empezar y, si prefiere no hacerlo, el técnico recoge y no hay nada que pagar.
Una persiana no necesita mantenimiento, pero sí unas cuantas cosas que no conviene hacerle.
Si nota que frena, pare. Insistiendo se rompe la cinta, se descuelga el paño o se dobla la lama final. Casi todas las averías caras empiezan con dos tirones de más.
Un paño húmedo por dentro del perfil una vez al año. Nada de aceite ni de grasa: atrapan polvo y acaban formando una pasta que frena más que la suciedad.
Las persianas que viven siempre a media altura marcan el paño y resecan la parte que queda al sol. Moverla entera de tanto en tanto reparte el desgaste.
Dejar que se recoja de golpe castiga el muelle del recogedor, que es la pieza que después patina. Acompañarla dos segundos alarga bastante su vida.
Cuando la cinta empieza a abrirse por el borde le quedan semanas. Cambiarla antes de que se parta evita que el paño se quede arriba en el peor momento.
Un golpeteo nuevo es un soporte gastado. Atendido pronto es una pieza; ignorado, acaba siendo un eje y un paño marcado.
Y cuando el problema ya no sea de mantenimiento, es el momento de avisar al persianista: concertamos la visita, acudimos a domicilio y le damos el presupuesto antes de desmontar nada.
Dudas frecuentes
Las que más nos hacen al pedir cita para una reparación en Durango.
Pedir presupuestoNo damos cifras por teléfono porque el trabajo no es el mismo en todas las casas: influye el ancho del paño, si el recogedor está para cambiar y, sobre todo, si el cajón se abre por delante o hay que buscarle el registro. El técnico lo ve en dos minutos y le dice el importe cerrado antes de tocar la persiana.
Sí, y suele ser de las reparaciones más rápidas. Lo que ha pasado es que la cinta se ha soltado del eje o se ha partido dentro del cajón; el paño se queda recogido arriba. Se abre, se pasa cinta nueva por el pasacintas y se vuelve a enganchar, comprobando de paso que el rodamiento del eje no esté también gastado.
Normalmente es el paño, que se ha descolgado de uno de los flejes o tirantes que lo sujetan al eje, así que una mitad enrolla más que la otra. También puede ser una guía con el felpudo consumido. Se corrige nivelando el paño en el eje y, si la guía está abierta por el golpe, se repone.
Grave no, pero conviene no dejarlo. Ese ruido es el eje bailando porque ha perdido el palier o el rodamiento de uno de los soportes. Mientras suena, el paño roza donde no debe y las lamas se van marcando. Cambiar el soporte es un trabajo corto; sustituir después un paño entero, no.
Sí. Son muy comunes en los unifamiliares y caseríos de la comarca, y su avería típica es que la manivela gira sin mover nada: se ha soltado el cardán o han saltado los dientes del cabezal reductor. Se sustituye la pieza concreta, sin tocar el paño ni las guías.
Las piezas que se gastan —cinta, recogedor, pasacintas, soportes, rodamientos, topes de goma— son medidas estándar y se encuentran aunque el fabricante haya desaparecido hace treinta años. Lo único que a veces no tiene recambio es la lama concreta; si faltan pocas se sustituyen por una compatible y si el paño entero está vencido le proponemos fabricarlo de nuevo.
No hace falta. Basta con dejar libre el trozo de pared bajo la ventana para apoyar la escalera. El técnico protege el suelo y se lleva los restos: cinta vieja, lamas partidas y tornillería.
Complica subir el material, no la reparación. Lo tenemos previsto: en el casco de Durango es lo habitual y por eso el técnico sube con lo necesario para las averías más frecuentes y deja el coche donde se pueda cargar.
En la villa vamos a Aramotz, San Fausto, Errotaritxuena, Landako, Tabira, Madalena, Erretentxu, San Roke, Kurutziaga, Eguzkitza y Larrinagatxu. Fuera de ella, al resto del Duranguesado: Iurreta, Abadiño, Traña-Matiena, Berriz, Izurtza, Mañaria, Garai, Atxondo, Zaldibar, Elorrio, Amorebieta-Etxano, Otxandio, Mallabia y Ermua.
Somos una empresa de persianistas en Durango y nos dedicamos solo a esto: lo que sube, baja y cierra una ventana.
Guías, eje y paño tienen que estar sanos. Es la parte del trabajo que decide si el motor durará.
Muchas persianas que parecen acabadas vuelven a funcionar con una pieza y una mañana de trabajo.
En el monte y junto al río entran más bichos; la mosquitera es lo que permite dormir con la ventana abierta.
Las enrollables de vivienda son el pan de cada día: cintas, ejes, guías y lamas.
Cuéntenos qué ventana es y qué hace la persiana. Le llamamos, acordamos el día y un técnico pasa a verla sin coste ni compromiso.
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